Una mañana de terror en la capital. Eran cerca de las ocho con veinte minutos de la mañana del jueves 19 de febrero, cuando el trayecto rutinario de miles de santiaguinos se transformó en una verdadera pesadilla. En la intersección de la Ruta 5 Norte con General Velásquez, en la comuna de Renca, un camión de la empresa Gasco que transportaba gas licuado desde Quintero perdió el control.
Las cámaras de seguridad captaron el instante fatal: el vehículo mayor se vuelca, impacta contra las barreras de contención y, en fracción de segundos, desata una explosión de proporciones devastadoras. La onda expansiva, que superó los 150 metros a la redonda, arrasó con todo a su paso. El saldo humano de esta tragedia es doloroso: las autoridades confirmaron el fallecimiento de cuatro personas, incluyendo al conductor del camión. A esto se suman 17 heridos, cinco de ellos en riesgo vital, quienes luchan por su vida tras sufrir severas quemaduras.
El fuego no dio tregua. Más de 50 vehículos resultaron calcinados; algunos transitaban por la autopista y otros estaban estacionados en recintos aledaños. La magnitud de la emergencia obligó el despliegue de 25 compañías de Bomberos, quienes trabajaron incansablemente para sofocar las llamas y enfriar el estanque, evitando nuevas detonaciones. Mientras una densa columna de humo negro cubría el cielo de Santiago, el Ministerio Público inició las diligencias.
La hipótesis preliminar de la Fiscalía apunta a que el exceso de velocidad provocó el volcamiento y la fisura del tanque, donde una sola chispa bastó para desatar las llamas.
Paralelamente, en la Ruta 5 Sur, en la altura del acceso norte a San Fernando, un camión sufrió un volcamiento, generando derrame de asfalto líquido por la vía. Desde luego, este suceso generó una alta congestión vehicular, con un tráfico pausado por largas horas en una de las rutas mas transitadas de nuestro país. Una jornada negra en las rutas de la Región de O’Higgins y Metropolitana, que hoy deja a un país entero exigiendo respuestas.