2.160 millones de pesos fueron invertidos en un “coliseo deportivo” para más de mil personas. Un sueño truncado.
En nuestro capítulo anterior revelamos cómo el Gimnasio Municipal de San Vicente pasó de ser la gran promesa deportiva a un recinto clausurado, y que ha sido utilizado como promesa eterna en diferentes gestiones municipales.
Tras un análisis exhaustivo de los edificios públicos, y revisión de documentos disponibles en el Portal Transparencia, la verdad salió a la luz.
El recinto no cuenta con recepción municipal. ¿La razón? Fallas gravísimas que ponen en riesgo a la comunidad: un sistema eléctrico deficiente, filtraciones severas en la cubierta que está a 14 metros de altura, y problemas estructurales de base. Pero el escándalo va más allá de un techo que se gotea.
Lo más insólito es una grave falta a la normativa urbana: el edificio sobrepasa el plan regulador de la comuna en 4 metros de altura.
¿Cómo fue que una obra de esta magnitud se construye violando el propio plan regulador sin que nadie fiscalice a tiempo?
Siempre las miradas apuntan a la administración municipal anterior y a un proveedor frecuente del Estado, pero con respecto a labores fiscalizadoras, ¿Por qué nunca prosperaron las supuestas advertencias hechas por los concejales de aquel entonces?
La Constructora Cauquenes S.A. no es un nombre nuevo en los pasillos de la municipalidad. Las investigaciones en curso señalan que, solo entre los años 2018 y 2022, esta empresa se adjudicó licitaciones en San Vicente por más de 5 mil millones de pesos.
Hoy, frente a los graves defectos estructurales, el municipio busca responsabilidades. Sobre las acciones legales y administrativas que se están tomando, el actual edil de la comuna responsabiliza completamente a la gestión anterior, a pesar de que, el administrador municipal siga siendo el mismo.
Por otro lado, conversamos con concejales de la comuna, quienes han formado una comisión para investigar los motivos de la clausura, y principalmente, por qué no fue clausurado apenas asumió la gestión actual el mando de la municipalidad, considerando que, su actual administrador y mandamás conocían las irregularidades de la infraestructura. Teniendo casi 500 días para corroborar sus supuestos
Las responsabilidades están siendo investigadas, pero mientras los procesos legales avanzan, la clausura se mantiene. Y quienes pagan los platos rotos no son las empresas ni los políticos, sino las sanvicentanas y los sanvicentanos.
Desde el ámbito comunicacional no deja de llamar la atención, las estrategias utilizadas para comunicar la lamentable noticia. Coincidiendo con el día en que se inaugura una cancha de césped en el Instituto San Vicente, y un día antes de la Vendimia Boutique 2026.
El comunicado oficial es claro: la clausura se mantendrá vigente hasta que se evalúen las soluciones necesarias para garantizar la seguridad de la comunidad.
¿Cuánto tiempo tomará esto? ¿Cuántos millones adicionales tendrá que desembolsar el municipio para reparar lo que se hizo mal, y recuperar en perfectas condiciones el coloso municipal?
San Vicente seguirá a la espera, a que “el elefante blanco”, entre la tierra de gonfoterios y taguas, pueda despertar y que, de una vez por todas, la comuna tenga el recinto deportivo que siempre ha merecido.