Un equipo de investigadores de la Universidad de Concepción desarrolló una tecnología que permite producir carragenina lambda a partir de microalgas. Se trata de un hidrocoloide con propiedades espesantes y estabilizantes, utilizado a nivel mundial por las industrias alimentaria, farmacéutica y cosmética.
La investigación liderada por la Dra. Jessy Pavón Pérez, académica del Departamento de Ciencias y Tecnología de los Alimentos (CyTA) e investigadora del Grupo Interdisciplinario de Biotecnología Marina (GIBMAR), tiene como objetivo generar una fuente sustentable de carragenina lambda, para responder a la creciente demanda mundial de ingredientes naturales.
La carragenina lambda se utiliza como espesante y estabilizante en productos de consumo cotidiano, como yogures, helados, postres, bebidas y salsas, además de cremas, lociones, cosméticos y algunos productos farmacéuticos. Su capacidad para disolverse fácilmente en frío la convierte en un ingrediente altamente valorado por la industria.
Actualmente, este compuesto se obtiene principalmente de algas rojas marinas, especialmente de la luga roja (Sarcopeltis skottsbergii), recurso que enfrenta crecientes desafíos asociados a la disponibilidad de biomasa, la estacionalidad de las cosechas y la presión sobre los ecosistemas marinos.
Frente a este escenario, el equipo desarrolló una estrategia inédita utilizando la microalga roja Porphyridium cruentum como una biofábrica capaz de producir carragenina lambda de manera controlada y sustentable. Para ello incorporó herramientas de ingeniería metabólica, incluyendo genes provenientes de la macroalga Chondrus crispus, logrando obtener un compuesto con características equivalentes al utilizado actualmente por la industria.