Señor director:
La comunidad joven de Chiguayante se está apagando poco a poco. La municipalidad concentra sus esfuerzos mayormente en los adultos mayores, lo cual es muy valioso y se agradece. Pero de igual manera niños, niñas y adolescentes quedan cada vez más olvidados. Si bien existen actividades, su difusión es escasa y muchas veces se condicionan a requisitos burocráticos que limitan el acceso a estas.
Como ciudadana, propongo que en las sedes comunales se generen más instancias recreativas para la comunidad más joven de la región, como talleres abiertos de idiomas, teatro, danza, entre otros. También que exista mayor difusión y organización hacia espacios de voluntariado joven para que así se pueda contribuir al bien de la comuna por ambas partes. Estas iniciativas son necesarias para cuidar la salud mental de los niños, niñas y adolescentes, ya que les permitirían socializar más, aliviar la sobrecarga académica y potenciar otras habilidades.
Atentamente,
Anael Parra Molina, estudiante de Periodismo UdeC