Señor Director:
Como aficionada de la Fórmula 1, me ha llamado la atención las decisiones que ha tomado la FIA la temporada 2026 respecto a lo técnico. Las nuevas regulaciones apuntan a que las unidades de potencia funcionen con una distribución cercana al 50% de energía eléctrica y 50% de combustión, además del uso de combustibles sostenibles. Aunque el objetivo ambiental es positivo, muchos expertos, equipos y sus respectivos pilotos han manifestado dudas sobre el impacto que estas normas podrían generar en la esencia del deporte.
Existe el riesgo de que la gestión de la energía tenga más importancia que el talento y rendimiento del piloto, haciendo que las carreras dependan más de la estrategia electrónica que de la competencia en la pista. La FIA debe encontrar un equilibrio entre sostenibilidad, desarrollo tecnológico y espectáculo. Avanzar hacia un deporte más limpio no debería significar perder la emoción que muchos fanáticos esperan cada fin de semana.
Atentamente,
Matilda Forcael Sánchez, Estudiante de Periodismo