Señor Director:
A través de su medio, quisiera plantear una inquietud que, si bien vivimos profundamente a diario en la Región del Biobío, es un sentir histórico y compartido por gran parte de los territorios de nuestro país: la necesidad constante de una descentralización real.
A pesar de las promesas de avanzar hacia un desarrollo territorial equitativo, las grandes políticas públicas siguen dictándose bajo una innegable lógica centralista. Las urgencias que enfrentamos en las provincias rara vez calzan con las soluciones estándar diseñadas desde los escritorios en la capital.
Esta reflexión no tiene un afán destructivo, sino que busca ser un llamado de atención constructivo. Es fundamental que el Estado confíe en los territorios y dote de verdadera autonomía administrativa y financiera a las regiones para que podamos dar respuesta a nuestras propias realidades.
Finalmente, cabe enfatizar que el verdadero desarrollo de Chile solo se alcanzará cuando sus regiones dejen de depender del centro del país.
Atentamente,
Edgardo Sandoval, Estudiante de Periodismo