Sr. Director:
Mediante esta carta, me gustaría expresar mi más sincero repudio a la forma en que el gobierno de nuestro país está gestionando (o no) la criminalidad. El pasado 4 de julio una persona fue asesinada en su propio hogar, y es que estamos tan acostumbrados a escuchar noticias de este calibre que ya ni siquiera nos sorprende que alguien crea tener el derecho de arrebatarle la vida a otra persona.
Como ciudadana me frustra profundamente ver que un sector político que utilizó la seguridad pública como su principal bandera para llegar al poder, hoy no sea capaz de enfrentar eficazmente una crisis que continúa arrebatando vidas, sembrando miedo y deteriorando la calidad de vida de miles de familias.
Mientras el ministro de Seguridad Pública, Martin Arrau, sostiene una serie de reuniones en el Biobío y afirma que no debemos preocuparnos porque los índices de homicidios en la región son inferiores a los del año pasado, los antisociales que en momentos de campaña juraron destruir no solo siguen apoderándose de nuestras calles y de la seguridad de quienes las transitan, sino que también de nuestros hogares.
Una acción vale más que mil palabras y, tras casi cuatro meses desde que José Antonio Kast asumió la Presidencia, no ha habido muchas.
Le saluda atentamente,
Violeta Depaoli Aránguiz