Sr director:
La reciente expansión de la industria salmonera en el sur de Chile reabre el debate sobre su impacto ambiental. Los episodios de mortandad de peces, el uso intensivo de antibióticos y la acumulación de desechos en el fondo marino muestran que la presión sobre esos ecosistemas no es un hecho aislado, sino un desafío que exige mayor atención.
Parece insuficiente apelar solo a la responsabilidad de las empresas si no existe una fiscalización más sólida por parte del Estado. Cuando el desarrollo económico se antepone a la protección de los mares australes, se pone en riesgo un patrimonio natural que trasciende a las generaciones actuales.
Resulta necesario avanzar hacia políticas ambientales exigentes, antes de que sus efectos sean difíciles de revertir.
Atentamente,
Valentina Henriquez