El parlamentario y gremios de la salud piden claridad al Gobierno sobre cómo se aplicará la reducción de 2,5% del presupuesto y sus efectos concretos en la red asistencial regional.
La discusión por el recorte presupuestario en salud ya comenzó a tensionar el ambiente. El anuncio de una reducción de 2,5% —realizado por la ministra May Chomalí— encendió alertas tanto en el mundo político como en los gremios, que advierten incertidumbre en plena antesala del invierno.
Desde la Comisión de Salud del Senado, su presidente, Juan Luis Castro, fue claro en marcar el tono: aún no hay certezas suficientes. “Estamos hablando de una reducción que puede parecer menor, pero en magnitud es significativa.
No sabemos en detalle qué hospitales o establecimientos se verían afectados ni cómo se aplicará esto en inversión, recursos humanos o insumos. Por eso, más que opiniones, aquí lo que importan son los datos”, señaló.
El parlamentario recalcó que la discusión no es solo técnica, sino que tiene un impacto directo en la atención de las personas.“¿Afecta o no afecta a los pacientes? A primera vista, uno podría pensar que sí, porque estamos hablando de recursos que finalmente llegan a las personas: medicamentos, insumos, atención. Pero prefiero corroborar la información.
La próxima sesión será clave para aclarar si se cumple lo que ha dicho la autoridad, que no habrá afectación”, agregó. La preocupación toma un cariz aún más concreto cuando se aterriza en O’Higgins. Castro planteó una serie de interrogantes que hoy siguen sin respuesta.
“¿Cómo afecta esto a nuestra región? Al hospital regional, a los hospitales base, a la atención primaria. ¿Se van a retardar obras como las de Pichilemu o Rengo? ¿Qué pasará con los reemplazos en plena campaña de invierno? ¿Habrá menos insumos o medicamentos?”, cuestionó.
A la preocupación política se suma la de los trabajadores de la salud. Representantes de distintos estamentos del Hospital Regional de Rancagua llegaron hasta la instancia para plantear su inquietud.